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Trastorno de Deficit de Atención con Hiperactividad

Trastorno de Deficit de Atención con Hiperactividad

Hace un par de meses asistí a una reconocida escuela de la ciudad a presenciar la conferencia “Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad” (TDAH) impartida por el Dr. Javier A. Ahumada Atondo.

Quiero compartir contigo algunos de los puntos que más me llamaron la atención y que te pueden ser de utilidad.

Primero que nada tenemos que aprender a diferenciar a un niño inquieto normal de un niño inquieto con TDAH, son diferentes y por lo tanto necesitan una atención diferente.

Si no tomamos en cuenta lo anterior, el remedio puede ser peor que la enfermedad, ya que si el niño no es un TDAH y lo “etiquetamos” como tal, de seguro se verá afectado emocionalmente.

Por otro lado si el niño tiene TDAH y no se toman cartas en el asunto para remediar la situación, esperando que el tiempo pase para que madure, entonces estaremos perdiendo tiempo valioso. Puede que el niño tenga una inmadurez, pero ¿Qué le está provocando esta inmadurez? No hay que buscar que madure, hay que buscar soluciones.

Diferentes tipos de TDAH

  • Distraído: Por lo general con bajo rendimiento académico.
  • Hiperactivo: Muy inquieto, pero con buen rendimiento académico.
  • Distraído e hiperactivo: Es el peor de los tres, muy inquieto y con bajo rendimiento académico.

Una correcta evaluación y respetando los tiempos adecuados; con la colaboración de las observaciones hechas por padres, maestros y demás personas al cuidado del niño; son indispensables para hacer un diagnostico preciso y en base a este poder elaborar un plan de tratamiento adecuado y eficiente. No se trata de etiquetar y nada más.

Requisitos para diagnosticar TDA

  • Síntomas más notorios de lo observado habitualmente en niños.
  • Inicio de los síntomas antes de los siete años.
  • Debe producir interferencia social, escolar o conductual propia de su edad.
  • Síntomas en al menos dos ambientes.
  • Los síntomas no se explican por factores médicos, trastornos de ansiedad y/o personalidad.
  • Los síntomas deben presentarse durante al menos 6 meses.

Según estadísticas el 30% de los niños que padecen TDAH mejoran en la adolescencia, sin embargo, con el 70% restante la cosa se complica porque son inestables emocionalmente.

Algunas consideraciones especiales

El TDAH va acompañado de otros problemas y este a su vez desarrolla otros más. Es importante descartar otros factores que puedan estar afectando el rendimiento escolar como por ejemplo: Problemas de la visión, deficiente procesamiento auditivo, problemas de integración sensorial, problemas de conducta, depresión, etc. Si bien estos problemas pueden acompañar al TDAH, también pueden ser la causa principal de las dificultades académicas. Tomemos el siguiente caso como ejemplo:

Un niño que tiene: Insomnio, llanto fácil, irritabilidad, mal humor, falta de atención, fracaso escolar, inseguridad y timidez. Sus síntomas pueden confundirse fácilmente con los del TDAH, sin embargo, un buen diagnostico arrojo el resultado siguiente: Trastorno del sueño de la infancia.

Vuelvo a recalcar, un correcto diagnostico, en el momento adecuado hace la diferencia entre el éxito y el fracaso en la conclusión de un plan de tratamiento.

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